Domingo del laicado

Por siglos la iglesia ha utilizado la terminología "clero" y "laicado" para diferenciar a los líderes llamados y ordenados al ministerio (clero) del resto de los cristianos (laico/as). Por desgracia, esta diferencia que normalmente describe roles y funciones, ha sido utilizada para afirmar que los laicos deben obediencia o sumisión a los clérigos, por tener estos un oficio supuestamente "más" prestigioso. Sin embargo, en la iglesia primitiva esta diferenciación no fue tan marcada como en las iglesias católicas romanas, ortodoxo-griega y protestante. Para los primeros cristianos todos los creyentes en Cristo fueron parte de la misma comunidad y tenían la misma vocación de servicio. El ministerio fue concebido como algo carismático y funcional y tuvo a Jesús como ejemplo supremo. Originalmente la palabra "laico" viene de un término griego cuya traducción es "pueblo" o "comunidad" y en la Biblia normalmente se utiliza para referirse "al pueblo de Dios." Hoy en día utilizamos esta terminología más por conveniencia que por otra cosa, si bien notamos algunas actitudes negativas entre unos cuantos que tienen sed de poder.

Aunque por muchos años el movimiento metodista en los Estados Unidos se caracterizó por luchas internas entre el clero y el laicado, hoy día la Iglesia Metodista Unida se ha esforzado por minimizar estas luchas y trabajar en un ambiente de igualdad. A tal fin, se ha dado mayor reconocimiento y participación a quienes no han sido ordenados oficialmente al ministerio.

En la comunidad hispana, los laicos han sido pieza cardinal para el trabajo misional. De hecho, la gran mayoría de nuestros líderes no tienen las credenciales y la preparación académica como para guiar y formar a nuestras iglesias como debieran o quisieran. Aún así, en la medida en que nos esforzamos por cambiar esta situación con modelos educativos alternativos y crear espacios para que quienes están a la cabeza mejoren su nivel académico, el tercer domingo de octubre es una buena coyuntura para proclamar que somos parte del mismo pueblo y que Dios llama a todos por igual a servir a la iglesia y la sociedad, sin distingos de ninguna especie. El sacerdocio es "universal."

Sugerencias litúrgicas. Se estila que para este domingo el pastor o encargado de la iglesia permita que los laicos de su iglesia organicen y lleven a cabo este culto; si son personas que nunca han tenido la oportunidad de utilizar sus dones, es mucho mejor. El momento es propicio para recalcar que el ministerio cristiano no es sólo para "los profesionales de la religión", sino de todos. El lema "un solo Dios, un solo pueblo, una sola misión" podría ser de ayuda en la planificación. Hay que asegurarse de que al grupo apropiado se le asigne esta responsabilidad con bastante antelación. El líder de la congregación hace bien en descansar y disfrutar del liderazgo de quienes todo el año han sido beneficiarios de su ministerio público.

Llamado a la adoración. Para efectos de variar un poco este segmento del culto, el liturgista podría utilizar la siguiente composición poética, en la que yo realzo algunas de las características de nuestra comunidad:

Pueblo mío

en hebreo, ñü en griego, comunidad en español
De cada vecindario y barriada de la bolivariana América;
todos en uno y todos para uno, donde no hay fronteras.

A la reconquista de aldeas, ciudades, caseríos y campos;
vergüenza de libertadores y estrategas, muerte y dolor.
Al son de la vida mueve sus caderas, versifica y salmodia,
todo lo cree y lo puede en su Dios, hermandad y familia.

Tempranito se levanta y al caer la noche a la cama se va,
estudia y lucha, apología de su rica historia y folklore;
orgullo hispano de tapizados amoríos, sabores y colores.

Con alma en mano, llora, ríe y sueña cuando nada tiene,
comparte su regazo, victorias, fracasos, pan, rezos, retazos.
De blancas, brunas y prietas pieles y hermosísimas huertas,
como me duele, de él soy, me doy a él en locura y pasión.


Oración.

Líder: Dios de todos los pueblos, antiguos y nuevos:

Hoy en comunidad y un solo sentir a ti oramos,
rogando tu perdón por el pecado del clasismo;
por el egoísmo y la jerárquica discriminación.

Por nuestros líderes ordenados al ministerio,

Todos: Te alabamos y damos las gracias.

Líder: Por cada hombre, mujer, joven y niño;
creyentes que de su erario nos sirven a diario,

Todos: Te alabamos y damos las gracias.

Líder: Por ser hijos de la misma familia espiritual;
todos iguales, hijos de Dios, con voto y voz,

Todos: Te alabamos y damos las gracias.

Líder: Por las diferentes funciones y dones en gracia;
del espíritu para edificación también en gracia,

Todos: Te alabamos y damos las gracias.

Líder: Permite que te sirvamos en fe y humildad;
común causa sin lucha de poder o pausa,

Todos: ¡Que así sea!

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